11/08/2011

Julio Grondona, en el espejo de Texeira, en Brasil, y Blatter, en la FIFA

Noticia

Balcón de 1844, jardín, lago y Alpes suizos de fondo. A sus 80 años, Julio Grondona era puro relax. "Ah, vi los vitrales de Chagall, comí un risotto maravilloso, tomé una botella de Chianti y brindé por la elección de Joseph Blatter en la FIFA." Lo escuchaba Ricardo Teixeira, presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), que venía de comer en el Bindella y de tentarse con un abrigo de 1000 euros que vio caminando por la Bahnhofstrasse. Zurich es ideal. Viáticos diarios de 500 dólares, hotel cinco estrellas, limusinas y gastos pagos. El tiempo podría haberse detenido ese día en Zurich. Era el 1° de junio de 2011 en el salón de té del hotel Bar au Lac. Ajenos a los "chaugrondona" o "forateixeira" de las redes sociales. Y lejos de las protestas callejeras de Río o Buenos Aires. Suman 54 años en el poder: 32 Grondona en la AFA, 22 Teixeira en la CBF. Blatter agrega 13 en la FIFA. Y los tres van por más. 
El Batallón de Choque de la Policía Militar y efectivos de la Guardia Municipal pusieron cerco a los mil manifestantes del sábado en Río, en la ceremonia del sorteo del Mundial de Brasil 2014. "Marcha por un Mundial del Pueblo: Fuera Ricardo Teixeira", decía la convocatoria. Protestaban el Frente Nacional dos Torcedores, el Comité Popular de Mundial y de Juegos Olímpicos, docentes en huelga desde hace tres meses y los "sin techo". Denuncian que las obras del Mundial obligarán a desalojar a unas 30.000 personas. Y enfurecieron al enterarse de que la ceremonia del sorteo costó cerca de 22 millones de dólares. La fiesta fue organizada por Geo Eventos, la misma agencia de marketing que la red Globo, fiel aliada de Teixeira. Pero los gastos corrieron a cargo de la municipalidad y del gobierno estadual de Río. "Ahí se van mis impuestos", gritaban manifestantes ante el paso de cada auto. Blatter llegó directo del Copacabana Palace, escoltado por ocho motos. La fiesta se celebró en Marina da Gloria, propiedad de Eike Batista, el hombre más rico de Brasil, número 8 del mundo, según Forbes, con una fortuna de 30.000 millones de dólares. Por exigencia de la FIFA, durante las cuatro horas que duró la fiesta, el aeropuerto Santos Dumont permaneció cerrado. 
Teixeira, que es presidente del Comité Organizador (COL) del Mundial, pasó casi desapercibido en la ceremonia del sábado. La presidenta Dilma Rousseff sí destacó en su discurso a Pelé. "Querido" e "inolvidable" le dijo a O Rei. Todos aplaudieron ante la mención, menos Teixeira, como lo mostró la TV. El COL y la FIFA ni siquiera lo habían invitado a la ceremonia. Pero Rousseff, que desconfía de Teixeira, lo designó embajador honorario del Mundial. Teixeira, para peor, se cruzó con el periodista Charles Sale, del Daily Mail, de la prensa inglesa, que acusa al brasileño desde hace tiempo de graves cargos de corrupción. "Ustedes -lo cortó el dirigente- son unos corruptos." Uno de los mejores perfiles sobre el poder de un dirigente de fútbol lo leí hace unos días en la revista Piauí . La periodista Daniela Pinheiro pasó diez días junto con Teixeira. "Dirán que soy un ladrón pero están con el ladrón el mayor banco del mundo, la mayor editora, la mayor compañía de seguros, la mayor cervecería y la mayor empresa de carne". Todos patrocinadores del Mundial 2014. Teixeira, de 64 años, cuenta que se caga "a montones" en las acusaciones de "los putos de la prensa". Y dice que sólo se preocupará el día que lo acuse el Jornal Nacional de TV Globo. Eso sucedió en 2001. Replicó corriendo el horario de un Brasil-Argentina para superponerlo con la telenovela. Globo no volvió a molestarlo. 
Blatter fue silbado el sábado en La Plata en la final del tercer puesto y el domingo en el Monumental en la consagración de Uruguay en la Copa América. Grondona ni siquiera bajó a entregar premios. "No soy un corrupto", se defendió cinco días después Blatter, en conferencia de prensa en Río. Los periodistas le citaron declaraciones del ex jugador alemán Karl-Heinz Rummenigge, presidente de la Asociación Europea de Clubes (ECA). "La FIFA es un nido de corrupción y Blatter un rey sin reino", dijo primero. Y agregó días después: "Blatter dice que hará limpieza pero nadie le cree y eso dice todo. Hacen Mundial tras Mundial, una máquina de dinero. Estoy listo para una revolución si ésa es la solución". Como Teixeira, Blatter replicó citando los próximos Mundiales, afirmó que "nuestros socios creen en la FIFA" y le recordó a Rummenigge que él había sido reelegido con el voto de 186 Federaciones. Los clubes están cansados de las fechas FIFA. Dicen que en 2010 perdieron a sus jugadores 137 días. Y que la FIFA recaudó en Sudáfrica 3700 millones de dólares. Y sólo pagó 40 millones a los clubes. ECA y UEFA se reunirán a fines de agosto en Montecarlo. En octubre la Unión Europea (UE) discutirá en Polonia sobre las denuncias de corrupción de la FIFA. 2014, cuando vence el acuerdo con ECA, puede ser un punto de ruptura. O 2022, cuando, según advierten desde Europa, los clubes nieguen a sus jugadores para el sorprendente Mundial de Qatar, bajo casi 50 grados de temperatura. 
ECA, que reúne a 197 clubes, reemplazó al más elitista G14 que hace unos años amagó con crear una Superliga para jugar una competencia aparte entre los clubes más poderosos de Europa, no ceder a sus estrellas a la FIFA y quedarse con el queso de la TV. La Superliga que jamás se concretó proyectaba contar con los millones de Media Partners, una compañía que presidía el premier italiano Silvio Berlusconi. La nueva amenaza de Superliga europea, se afirma, está siendo elaborada en Londres por Peter Kenyon. El ex director ejecutivo de Chelsea, el club del magnate ruso Roman Abramovich, desmintió el rumor. Los informes señalan también a Florentino Pérez, presidente de Real Madrid, como uno de los principales impulsores. Y los dineros serían aportados por la TV del magnate Rupert Murdoch. "Después de 2014 estamos en condiciones de no regirnos más por los estatutos de UEFA y de FIFA", dijo la semana pasada a The Guardian un miembro de ECA. Otros creen que ECA sólo presiona para reducir las fechas FIFA y que su amenaza es impracticable. "Bayern Munich, por ejemplo, no ganaría en Europa ante Barcelona o Real Madrid y tampoco lo haría en Alemania si abandona la Bundesliga. Sus hinchas enfurecerían". 
¿Se puede creer en una revolución liderada por los más ricos? ¿Será más democrático y transparente un proyecto apoyado en dineros que ayer eran de Berlusconi y mañana podrán ser de Murdoch? La pregunta se la hacen en Europa aquellos que no toleran más a Blatter. En la Argentina asistimos a la debacle acaso inevitable del poder de Grondona. Aunque sea otra vez reelegido en octubre ya nada será igual. Sus socios de ayer son sus enemigos de hoy. Los que se enriquecieron y construyeron imperios explotando la pasión, hoy, ya fuera del negocio, dedican portadas e informes de TV que denuncian lo que callaron durante décadas. Los torneos de 19 fechas, los promedios del descenso, las fechas desdobladas, los fixtures digitados, los balances en rojo, los intermediarios, las barras bravas y los penales raros demolieron el juego en los últimos años. El proyecto de un campeonato con 38 clubes demolía la credibilidad e hizo explotar a los hinchas. Negocios y política, actores viejos e inevitables, terminaron abusando de la pelota, cada uno a su turno. Ahora ni siquiera respetaron el lema de la mafia: "que parezca un accidente". También Grondona olvidó el consejo de Al Pacino en El Padrino , que él mismo aplicó durante muchos años: "Ten cerca a tus amigos, pero más cerca a tus enemigos".

Descargar proupuesta de ley
Descarga del estatuto actual de la AFA
Últimas noticias
Una joda más grande que la Argentina misma Leer
El burlesco Torneo del Interior Leer
La lesión de Mauro Gil pone en evidencia el desmanejo... Leer
El muerto n° 159 de la Era Grondona: más violencia,... Leer
Barras bravas: otra vez locura sin respuestas Leer